Una técnica ecoguiada que usa una pequeña corriente eléctrica para reactivar la curación de tendones y músculos que se han quedado estancados.
La electrólisis percutánea (EPI/EPTE) es una técnica de fisioterapia invasiva que consiste en aplicar, con una aguja muy fina y guiada por ecografía, una pequeña corriente eléctrica directamente sobre el tejido lesionado.
En tendones la usamos sobre todo en tendinopatías crónicas (rotuliano, aquíleo, hombro, codo...) que se han quedado estancadas y no terminan de curar solas: la corriente "despierta" al tendón y estimula la producción de colágeno nuevo y de mejor calidad. En músculo la aplicamos en dos escenarios distintos: en una lesión aguda ayuda a controlar la inflamación inicial y el hematoma, favoreciendo una cicatrización más ordenada; en una cicatriz antigua que ha quedado dura o fibrótica —típica de recaídas o molestias que no se van— reactiva ese tejido dormido para sustituir el colágeno rígido por uno más elástico y funcional.
En todos los casos generamos una pequeña inflamación controlada, que es la señal que el cuerpo necesita para reparar. Es normal notar molestia durante la sesión y algo de dolor los días posteriores. Siempre se combina con ejercicio terapéutico, que es lo que consolida la mejora.
La electrólisis percutánea musculoesquelética (EPM / percutaneous needle electrolysis, PNE) es una técnica de electroterapia mínimamente invasiva y ecoguiada que aplica corriente galvánica a través de una aguja de punción sobre tejido blando neuromusculoesquelético degenerado o lesionado — tendón, músculo, ligamento, bursa. Combina un efecto mecánico (mecanotransducción, por el propio movimiento de la aguja sobre la matriz extracelular) con un efecto eléctrico electroquímico y electrofísico.
El cátodo genera un cambio local de pH y una salida de K⁺ intracelular en los macrófagos residentes del tejido, lo que activa el inflamasoma NLRP3. Según PubMed, Peñin-Franch et al. (2022) demostraron en modelo murino que esta activación desencadena una respuesta inflamatoria que promueve la producción de colágeno tipo I (DOI). Este mecanismo procesa la caspasa-1, que madura las citoquinas IL-1β e IL-18; la IL-1β pone en marcha la regeneración y la IL-6 (inducida por la anterior) parece especialmente relevante en el proceso reparador.
En tendinopatías crónicas, el tejido queda atrapado en un proceso degenerativo que no progresa hacia la curación. La electrólisis reintroduce el estímulo inflamatorio necesario para reactivar la cascada reparadora. Según PubMed, la evidencia respalda su uso combinado con ejercicio excéntrico en tendinopatía rotuliana, del supraespinoso y epicondilalgia lateral (DOI); un metaanálisis en red la situó como la intervención más eficaz para reducción del dolor a corto plazo en epicondilalgia lateral, entre 38 ECAs comparados (DOI); y otra revisión con metaanálisis en red (89 ECAs) la incluyó entre las intervenciones más efectivas junto al ejercicio en tendinopatía del manguito rotador (DOI).
En la fase de degeneración/inflamación (primeros días), el objetivo es modular —no maximizar— la inflamación: reducir el edema, favorecer el drenaje del hematoma y limitar el riesgo de complicaciones como la miositis osificante, sin frenar la infiltración de neutrófilos y macrófagos ni el depósito inicial de colágeno tipo III propios de esta fase. Según PubMed, un caso clínico reciente describió el tratamiento exitoso de una lesión del gastrocnemio medial mediante PNE ecoguiada (DOI).
En la fase de remodelación, el colágeno tipo III inicial debería madurar hacia colágeno tipo I, más resistente y organizado. Cuando ese proceso queda incompleto —cicatriz rígida, fibras desalineadas— es causa frecuente de recaídas. La electrólisis busca reactivar ese tejido "dormido": reorganización fibrilar, maduración del colágeno y reabsorción del tejido fibrótico no funcional. Según PubMed, dos ensayos controlados en futbolistas y bailarinas con lesión crónica del sóleo mostraron mejoras en dolor y rango de movimiento al combinar PNE ecoguiada con ejercicio (DOI 1, DOI 2). Una revisión sistemática de 2025 (38 estudios) confirma que la electrólisis percutánea es una estrategia prometedora en el manejo de lesiones musculares en rehabilitación, especialmente combinada con ejercicio (DOI).
El mismo mecanismo —inflamación local controlada vía inflamasoma NLRP3— se dirige a objetivos distintos según el tejido y el momento: en tendón crónico, reactiva una regeneración detenida; en músculo agudo, modula una inflamación que puede ser excesiva; en cicatriz muscular fibrótica, reactiva una maduración de colágeno incompleta. En los tres casos, la técnica funciona como coadyuvante del ejercicio terapéutico, no como sustituto.
Tendinopatías crónicas que se han quedado estancadas en un proceso degenerativo: rotuliano, aquíleo, manguito rotador, epicondilalgia.
Dos escenarios distintos según el momento de la lesión, con objetivos y dosificación diferentes.
Modula la inflamación inicial, reduce el hematoma y limita el riesgo de complicaciones sin frenar la reparación natural.
Reactiva tejido fibrótico "dormido": reorganiza fibras y favorece un colágeno más elástico y funcional.
Valoración ecográfica y plan de tratamiento en consulta, Barcelona.